Salvaleón y la Orden de Alcántara

En 1253 se produjo otro momento decisivo: Alfonso X de Castilla y IX de León-Galicia cedió la fortaleza de Salvaleón a la Orden de Alcántara, junto con la villa y los derechos con que había sido poblada por Alfonso VIII de León-Galicia. Poco después, el maestre Pedro Ibáñez ratificó su fuero y otorgó la martiniega a los pobladores. La intervención de la orden refuerza el carácter fronterizo de Salvaleón y su función dentro del sistema defensivo en la frontera con Portugal, reino que naciera un siglo antes y cuya frontera derivó en un nuevo problema de control para el reino galaicoleonés. Ya que los territorios de la ribera del Coa llegarían a ser arrebatados a León-Galicia por Dinis I de Portugal.

Esta fase no debe entenderse solo como una cesión puntual, sino como su integración en una estructura política, militar y jurisdiccional más amplia. El documento señala también que la presencia de la orden provocó tensiones con el obispado de Coria, resueltas en 1257 mediante un acuerdo sobre varias localidades serranas, entre ellas Salvaleón. Todo ello muestra que el castillo no era un punto aislado, sino una pieza dentro de una estructura de poder que articulaba defensa, poblamiento y control del territorio.

Su posición estratégica en la frontera con Portugal refuerza esta interpretación, situándolo dentro del sistema defensivo del occidente del reino de León-Galicia.

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